Tras las mediciones realizadas, según acordó el Comité de Seguridad y Salud del Senado el pasado 19 de febrero de 2018 en las distintas dependencias de la institución, se desencadenaron las alarmas al detectar una concentración de gas radón muy superior a los baremos establecidos por la directiva de la Unión Europea.

De acuerdo con el informe que recoge las mediciones que se llevaron a cabo en el Senado desde septiembre de 2018 hasta octubre de 2019, se detectaron altas concentraciones de este gas en 15 espacios.

La OMS recomienda un máximo de 300 Bq/m2, pero en el Depósito-Archivo, situado en la planta inferior de las dependencias, la cifra asciende hasta los 642 Bq/m2.

Las estancias más afectadas están siendo tratadas por parte del Servicio de Prevención de Riesgos Laborales de la Cámara Alta.

En las zonas en las que los niveles de concentración de radón son inferiores o con «concentraciones medias» el informe aconseja incrementar la ventilación , ya que «disminuye de manera importante el riesgo de concentración de gas radón» y se aconseja su práctica diaria durante quince minutos.

Los expertos por su parte recuerdan que este tipo de actuación podría no ser suficiente.

Dwight Lindstrom, de Radón Control Services asegura que el gas puede desaparecer en parte cuando se abren las ventanas, pero esto no quiere decir que no vuelvan a producirse altas concentraciones de gas radón en el momento en que permanecen cerradas.

Esta opinión es compartida por el profesor de Medicina Preventiva y Salud Pública en la Universidad de Santiago de Compostela, Alberto Ruano, quien añade que «la ventilación natural puede ser insuficiente especialmente en las dependencias con una concentración más alta y que existen otros mecanismos que son más efectivos como la ventilación forzada«.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Rellena este campo
Rellena este campo
Por favor, introduce una dirección de correo electrónico válida.

Menú